2 de noviembre de 2012

Pan de plátano (Banana Bread)

Aunque le llamen pan, no es pan, es un bizcocho pero un poco menos dulce. A mi me encanta tomármelo cuando esta templado pero está excelente de todas las formas. Es ideal para el desayuno o la media mañana cuando el hambre empieza a picar un poco.
La receta, aunque he modificado algunas cosas, es de uno de mis libros de cocina favoritos: 'Un vendaval a la cuina' de Sam Stern. Está escrito por un adolescente y para adolescentes que tienen que compaginar los estudios, con el hobbie de la cocina, el deporte, las salidas con los amigos y propone un montón de recetas muy útiles para cada ocasión.

En los países anglosajones les llaman Banana loaf y se suelen hacer en el típico molde alargado de Plum Cake.

La receta como ya digo es poco dulce. Al principio parece hasta soso pero le terminas cogiendo el gustillo y acaba encantando.
El tacto es muy suave y tiene un gusto a plátano muy sabroso, además es un muy buen recurso para aprovechar esos plátanos tan maduros que nadie se come en casa.

Ingredientes:
  • 2 plátanos muy maduros y grandes
  • 1 huevo
  • 1 cucharada pequeña de miel líquida
  • 50 gr de mantequilla ablandada
  • 75 gr de azúcar (siempre se le puede poner un poco más, a gusto) 
  • 225 gr de harina
  • 1/2 sobre de levadura en polvo
  • 1 yogur natural 
  • Una pizca de sal

Preparación:
  1. Precalentar el horno a 180 ºC. Untar la base de un molde alargado con mantequilla i forrarlo con papel vegetal.  
  2. Triturar los plátanos y mezclarlos con el huevo previamente batido. Una vez hecho, agregarle la miel
  3. Batir la mantequilla con el azúcar enérgicamente en otro bol hasta conseguir una mezcla homogénea y cremosa con un color claro. 
  4. Verter la mezcla de plátano sobre la mantequilla y el azúcar y mezclar.  
  5. Agregarle la harina tamizada y la sal.
  6. Por último incluir el yogur y batir bien. 
  7. Verter la masa sobre el molde y cocerlo en el horno durante 50 o 60 minutos, hasta que la superficie esté más oscura i haya subido un poco o bien cuando al clavar el cuchillo salga limpio.
Dejarlo enfriar, cortar una rebanada, envolverla en papel de plata y ¡al trabajo!
¡Buen provecho!




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